Por qué deberías probar pulled pork
Preparar Pulled pork en casa permite controlar el punto exacto de suavidad de la carne. Es una forma estupenda de alimentar a un grupo grande sin pasar mucho tiempo vigilando el fuego. Los ingredientes son comunes y se encuentran en cualquier supermercado cercano. Además, las sobras se mantienen muy bien en la nevera para otros días.
Cómo preparar pulled pork
Sazonar: Mezcla las especias y el azúcar en un cuenco pequeño. Frota toda la superficie de la carne con esta mezcla hasta que esté bien cubierta.
Hornear: Coloca la carne en una fuente para horno y vierte el caldo en el fondo. Cubre la fuente con papel de aluminio y hornea a 140 grados durante unas ocho horas.
Desmenuzar: Retira la carne del horno cuando esté muy blanda. Usa dos tenedores para separar las fibras de la carne y desecha los trozos de grasa grandes.
Mezclar: Añade la salsa barbacoa sobre la carne desmenuzada y mezcla bien. Sirve el plato caliente dentro de panecillos o con guarnición.
Consejos importantes para pulled pork
El secreto para un buen Pulled pork es la paciencia y el calor bajo constante. Si tienes tiempo, deja que la carne repose con las especias unas horas antes de cocinarla. Esto ayudará a que los sabores penetren mejor en las fibras del cerdo. No te preocupes si parece que tarda mucho, la espera merece la pena por la textura final. Puedes usar una olla de cocción lenta en lugar del horno si prefieres no encenderlo.
Asegúrate de que la pieza de carne tenga algo de grasa para que no se seque durante el proceso. Al terminar, recupera un poco del jugo de la cocción para mezclarlo con la carne desmenuzada. Esto le dará un extra de jugosidad que se nota en cada bocado.
También puedes probar
bizcocho especiado,
mermelada de frutos del bosque o
bandeja de marisco con mejillones.