Por qué deberías preparar pasta con calabaza
Preparar una buena pasta con calabaza te permite comer verduras de una forma deliciosa y diferente. La calabaza se convierte en una salsa suave que envuelve la pasta sin necesidad de usar demasiadas grasas. Es una alternativa excelente a las salsas tradicionales de tomate o nata. Además este plato aporta mucha energía y nutrientes necesarios para el día a día.
Cómo preparar pasta con calabaza
Cocer la pasta: Pon una olla con abundante agua y una pizca de sal al fuego hasta que hierva. Añade la pasta y cocínala siguiendo el tiempo que indique el fabricante para que quede al dente. Escurre la pasta y reserva un poco del agua de la cocción por si la necesitas más tarde para la salsa.
Sofreír la verdura: Corta la cebolla y el ajo en trozos muy pequeños para que se cocinen rápido. Rehoga estos ingredientes en una sartén con un poco de aceite de oliva hasta que la cebolla esté transparente. Añade la calabaza cortada en dados pequeños y cocina todo junto durante unos diez minutos hasta que la verdura esté tierna.
Preparar la salsa: Pasa la calabaza cocinada a un vaso de batidora o usa la misma sartén si tiene fondo alto. Añade la nata y tritura bien hasta obtener una crema fina y sin trozos visibles. Si ves que la salsa queda muy espesa puedes añadir un chorrito del agua de la pasta que reservaste anteriormente.
Mezclar y servir: Vierte la salsa de nuevo en la sartén y añade la pasta cocida para que se impregne bien. Mezcla con cuidado a fuego lento para que todos los sabores se integren perfectamente durante un par de minutos. Añade el queso parmesano rallado por encima y sirve tu pasta con calabaza bien caliente.
Buenos consejos para pasta con calabaza
Para que tu pasta con calabaza tenga un sabor más intenso puedes asar la calabaza en el horno en lugar de saltearla. El dulzor natural se potencia mucho con el calor seco del horno y la salsa quedará más sabrosa. Si prefieres una versión más ligera sustituye la nata por leche evaporada o incluso por un poco de caldo de verduras.
Es importante elegir un tipo de pasta que retenga bien la salsa como los macarrones o los fusilli. Puedes añadir unas hojas de salvia fresca al sofrito inicial para darle un toque aromático muy especial. No te olvides de rectificar de sal justo antes de servir porque la calabaza es bastante dulce por naturaleza.
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