Por qué sopa de maíz es una receta favorita
La sopa de maíz destaca por su sencillez y por ser un plato muy económico. Al usar maíz dulce en conserva o congelado ahorramos mucho tiempo en la cocina sin perder sabor. Es una forma excelente de introducir verduras en la dieta de los más pequeños de forma sencilla. Además esta sopa de maíz se puede personalizar fácilmente con tus especias favoritas para darle un toque diferente.
Cómo cocinar sopa de maíz
Sofreír verduras: Pica la cebolla y los ajos en trozos pequeños. Calienta la mantequilla en una olla a fuego medio hasta que se derrita por completo. Añade la cebolla y el ajo para que se pochen durante unos minutos hasta que estén transparentes. No dejes que se doren demasiado para mantener el color suave de la preparación.
Añadir el maíz: Incorpora los granos de maíz escurridos a la olla y remueve bien con las verduras. Vierte el caldo de verduras hasta cubrir todos los ingredientes. Deja que la mezcla hierva y luego baja un poco el fuego para que se cocine suavemente durante quince minutos. Este paso es fundamental para que los sabores de la sopa de maíz se mezclen bien.
Triturar la mezcla: Retira la olla del fuego cuando compruebes que el maíz está tierno. Usa una batidora de mano para triturar todo el contenido hasta obtener una textura fina y sin trozos grandes. Si prefieres una consistencia muy sedosa puedes pasar el resultado por un colador. Vuelve a poner la olla al fuego a temperatura muy baja.
Finalizar y servir: Añade la nata para cocinar a la mezcla triturada y remueve con una cuchara de madera. Condimenta con sal y pimienta al gusto según tu preferencia personal. Deja que se caliente un par de minutos más sin que llegue a hervir con fuerza. Sirve la sopa de maíz caliente en cuencos individuales.
Los mejores consejos para sopa de maíz
Para que tu sopa de maíz tenga un sabor más intenso puedes tostar un poco el maíz en la olla antes de añadir el caldo. Si buscas una opción más ligera sustituye la nata por leche evaporada o una bebida vegetal sin azúcar para reducir las grasas.
Añadir un poco de pimentón dulce al final le da un toque de color y un aroma ahumado muy interesante. También puedes servirla con unos picatostes de pan frito para aportar una textura crujiente al plato. Si la sopa queda muy espesa añade un poco más de caldo caliente hasta lograr el punto deseado. Esta sopa de maíz se conserva perfectamente en la nevera durante un par de días en un recipiente cerrado.
También puedes probar
rollitos de platija con hierbas aromáticas,
jamoncitos de pollo al horno o
pasta con bogavante.