Por qué almendras ahumadas es una buena opción
Preparar tus propias almendras ahumadas te permite controlar la cantidad de sal y el tipo de especias que utilizas. El aroma que desprenden mientras se tuestan en el horno es increíble y abre el apetito de cualquiera. Además se conservan perfectamente durante varios días en un bote de cristal bien cerrado. Es una receta económica que siempre sale bien y gusta a todo el mundo.
Paso a paso: almendras ahumadas
Preparar el horno: Precalienta el horno a 180 grados con calor arriba y abajo. Cubre una bandeja de horno con un trozo de papel vegetal para evitar que los ingredientes se peguen a la superficie.
Mezclar ingredientes: Pon las almendras en un cuenco grande y añade el aceite de oliva. Remueve bien para que todas queden impregnadas y añade después el pimentón ahumado, el ajo y la sal.
Hornear: Extiende los frutos secos sobre la bandeja intentando que no queden unos encima de otros. Hornea durante 12 o 15 minutos vigilando constantemente para que no se tuesten demasiado.
Enfriar: Saca la bandeja del horno y deja que todo se enfríe completamente a temperatura ambiente. Al enfriarse es cuando conseguirán su textura crujiente característica y el sabor se asentará.
Consejos útiles para almendras ahumadas
Es muy importante no perder de vista el horno en los últimos minutos del proceso. Los frutos secos pueden pasar de estar tostados a quemados en cuestión de segundos por el calor residual. Si prefieres un sabor más intenso puedes añadir una pizca de pimienta negra o comino a la mezcla inicial.
Para que las almendras ahumadas mantengan su frescura guárdalas siempre en un recipiente hermético una vez estén frías. Si usas almendras con piel el tiempo de horneado puede variar un par de minutos más para que queden bien hechas. También puedes probar a usar sal escamada al final para aportar un toque visual diferente y una textura más granulada.
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