Por qué cocinar cheesecake
Hacer un cheesecake en casa permite controlar la calidad de los ingredientes y ajustar el punto de dulzor. Esta receta utiliza ingredientes básicos que se encuentran en cualquier supermercado. No necesitas técnicas complicadas para obtener una tarta con una presentación profesional. Es un postre perfecto para preparar con antelación porque su sabor mejora tras unas horas de reposo.
Guía para preparar cheesecake
Preparar la base: Tritura las galletas hasta que parezcan arena fina y mézclalas con la mantequilla derretida. Cubre el fondo de un molde desmontable con esta mezcla presionando bien con una cuchara para que quede compacta. Introduce el molde en la nevera para que la base se endurezca mientras preparas el relleno.
Mezclar la crema: Bate el queso crema con el azúcar en un bol grande hasta obtener una mezcla suave y sin grumos. Añade la nata y la vainilla mientras sigues batiendo a velocidad baja. Incorpora los huevos uno a uno mezclando lo justo para que se integren bien sin añadir demasiado aire a la masa.
Hornear el postre: Vierte la mezcla sobre la base de galleta y alisa la superficie con una espátula. Hornea a 160 grados durante una hora hasta que los bordes estén cuajados pero el centro todavía tenga un ligero movimiento. Apaga el horno y deja el cheesecake dentro con la puerta entreabierta para que se enfríe lentamente.
Enfriar y servir: Saca la tarta del horno cuando esté a temperatura ambiente y métela en la nevera durante al menos cuatro horas. Es preferible dejarla toda la noche para que la textura sea mucho más firme y cremosa. Desmolda con cuidado pasando un cuchillo por los bordes y sirve la tarta bien fría.
Consejos útiles para cheesecake
Es fundamental que todos los ingredientes estén a temperatura ambiente antes de empezar para evitar grumos en el cheesecake. No batas la mezcla en exceso una vez añadas los huevos porque el aire acumulado puede hacer que la superficie se agriete durante el horneado. Si quieres un acabado más suave puedes hornear la tarta al baño maría envolviendo el molde en papel de aluminio.
Para cortar porciones limpias utiliza un cuchillo afilado mojado en agua caliente y límpialo después de cada corte. Si notas que la parte superior se dora demasiado rápido puedes cubrir el molde con papel de plata a mitad de cocción. El tiempo de reposo en la nevera es el paso más importante para que el sabor se asiente correctamente.
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tabla de tapas o
rabillo de cordero a la parrilla.