Por qué deberías preparar grissini
Preparar grissini caseros es mucho más satisfactorio que comprarlos ya hechos en el supermercado. El sabor del aceite de oliva virgen extra destaca mucho más cuando la masa se hornea al momento. Además puedes controlar el nivel de sal y personalizarlos con tus especias favoritas. Son el acompañamiento perfecto para platos de pasta o cremas de verduras calientes.
Cómo cocinar grissini
Mezclar la masa: Pon la harina en un bol grande y añade la levadura con el agua templada. Incorpora el aceite de oliva y la sal poco a poco. Mezcla con las manos hasta que todos los ingredientes estén integrados. Amasa durante unos minutos sobre una superficie lisa hasta que la masa esté suave.
Primer reposo: Forma una bola con la masa y colócala de nuevo en el bol. Tápala con un paño limpio y deja que repose en un lugar cálido durante unos cuarenta y cinco minutos. La masa debe aumentar su volumen para que los palitos queden ligeros. Este tiempo de espera es fundamental para conseguir la textura adecuada.
Formar los palitos: Divide la masa en porciones pequeñas y forma cilindros alargados y finos con las manos. Intenta que todos tengan un grosor similar para que se cocinen de forma uniforme. Colócalos en una bandeja de horno cubierta con papel vegetal dejando espacio entre ellos. Puedes pincelarlos con un poco más de aceite si lo deseas.
Hornear y enfriar: Introduce la bandeja en el horno precalentado a doscientos grados durante unos quince minutos. Deben quedar dorados y con una textura firme al tacto. Saca la bandeja del horno y deja que se enfríen sobre una rejilla antes de comerlos. Así terminarán de endurecerse y estarán mucho más crujientes.
Buenos consejos para preparar grissini
Para que los grissini queden muy crujientes es importante estirar la masa lo máximo posible sin que se rompa. Si te gustan con sabores diferentes puedes añadir semillas de sésamo o romero picado antes de meterlos al horno. El secreto de un buen resultado está en el tiempo de horneado controlado para que no se quemen.
Es recomendable usar harina de fuerza porque ayuda a que la estructura del pan sea más resistente. Si notas que la masa se encoge al estirarla deja que repose cinco minutos más antes de seguir. Guarda siempre el resultado en un recipiente hermético para que no pierdan su dureza con la humedad ambiental.
También te puede gustar
paella con pollo,
ratatouille clásico o
ostras con chalotas.