Qué tiene de bueno pasta con pollo y salsa de nata
Esta receta de pasta con pollo y salsa de nata destaca por ser muy equilibrada y fácil de digerir. Al usar pechuga de pollo obtenemos una comida completa sin complicaciones excesivas en la cocina. Los ingredientes son económicos y se encuentran fácilmente en cualquier supermercado local. Además es un plato que se mantiene bien si necesitas llevarlo en un recipiente al trabajo o a la universidad.
Paso a paso: pasta con pollo y salsa de nata
Cocer la pasta: Pon a calentar una olla con abundante agua y un poco de sal. Cuando empiece a hervir añade la pasta y cocínala siguiendo el tiempo que indica el fabricante para que quede al dente. Una vez lista escúrrela y reserva un poco del agua de la cocción por si la necesitas más tarde.
Cocinar el pollo: Corta la pechuga de pollo en trozos pequeños de tamaño similar para que se hagan por igual. Calienta el aceite de oliva en una sartén grande y añade el pollo con un poco de sal y pimienta. Cocina la carne a fuego medio hasta que esté dorada por fuera y bien hecha por dentro.
Preparar la salsa: Pica la cebolla y los ajos finamente y añádelos a la misma sartén donde has dorado el pollo. Cuando la cebolla esté transparente vierte la nata para cocinar y añade el orégano seco. Deja que la salsa espese a fuego suave durante unos minutos mientras remueves de vez en cuando.
Mezclar todo: Añade la pasta escurrida a la sartén con el pollo y la salsa de nata caliente. Mezcla bien todos los ingredientes para que la pasta se impregne completamente de la crema. Si ves que la salsa queda demasiado espesa añade un chorrito del agua de cocción que reservaste al principio y sirve inmediatamente.
Buenos consejos para preparar pasta con pollo y salsa de nata
Para que la pasta con pollo y salsa de nata quede más sabrosa puedes dorar muy bien el pollo antes de añadir los demás ingredientes. Si prefieres un toque diferente añade un poco de queso parmesano rallado justo al final de la preparación. Es importante no cocinar la nata a fuego muy fuerte para evitar que se corte o pierda su textura cremosa.
Puedes añadir champiñones laminados junto con la cebolla si quieres aportar más volumen y sabor al plato final. Si vas a recalentar la pasta con pollo y salsa de nata al día siguiente añade un poco de leche para que recupere su jugosidad original. Asegúrate siempre de escurrir bien la pasta para que el exceso de agua no diluya el sabor de la salsa.
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