Por qué deberías preparar patatas al horno
Hacer patatas al horno es una forma saludable de disfrutar de este alimento sin usar demasiado aceite. El calor seco del horno resalta el sabor natural y crea una capa exterior muy apetecible. Es una opción muy versátil que combina perfectamente con verduras, carnes o pescados asados. Además, requiere muy poco esfuerzo de preparación y el resultado suele ser excelente para todos los comensales.
Cómo preparar patatas al horno
Preparación: Lava bien las patatas con agua fría y pélalas si lo prefieres según tu gusto. Corta cada pieza en gajos o cubos de tamaño similar para que se cocinen por igual en el mismo tiempo. Enciende el horno y deja que se caliente a doscientos grados mientras terminas de preparar los ingredientes.
Aliño: Pon los trozos en un bol grande y añade el aceite de oliva junto con la sal y la pimienta. Mezcla todo con las manos o una cuchara para que las patatas al horno queden bien impregnadas por todas partes. Puedes añadir alguna hierba aromática como el romero en este momento para dar un aroma más especial.
Horneado: Cubre una bandeja con papel de hornear y extiende las piezas de forma que no se amontonen unas sobre otras. Mete la bandeja en la parte central del horno y deja que se cocinen durante unos veinte minutos inicialmente. Es importante que tengan espacio suficiente para que el aire circule y queden bien crujientes.
Finalización: Abre el horno con cuidado y dales la vuelta a los trozos para que se doren bien por el otro lado. Hornea otros veinte minutos o hasta que veas que están bien doradas y tiernas al pincharlas con un tenedor. Saca la bandeja y sirve las patatas calientes como guarnición de tu plato principal.
Consejos extra para patatas al horno
Para que las patatas al horno queden mucho más crujientes puedes pasarlas por agua fría después de cortarlas y secarlas muy bien con un paño limpio. El exceso de almidón a veces impide que se doren correctamente durante el asado. Otra opción es cocerlas en agua hirviendo durante cinco minutos antes de meterlas definitivamente al horno. Esto ablanda el interior y permite que el exterior se tueste mucho mejor en menos tiempo.
Si te gusta un sabor más intenso puedes añadir un par de dientes de ajo machacados directamente a la bandeja. El tipo de patata también influye mucho en el resultado final que obtendrás en el plato. Las variedades harinosas suelen ser las mejores para asar porque absorben bien los sabores y quedan muy suaves por dentro. No abras la puerta del horno constantemente para evitar que se pierda el calor acumulado durante la cocción.
Puedes ver también estas recetas:
arroz con leche al horno,
berenjena rellena vegetariana o
panzanella.