Por qué deberías probar salmón gravlax
Preparar salmón gravlax te permite disfrutar de un pescado de alta calidad con un sabor mucho más fresco que el comercial. Al hacerlo tú mismo, controlas perfectamente el nivel de sal y el aroma del eneldo fresco. Es una técnica muy sencilla que no requiere fuego ni equipos complicados, solo tiempo y paciencia. Además resulta mucho más económico preparar una pieza entera en casa que comprar las pequeñas porciones ya curadas.
Sigue estos 4 pasos para salmón gravlax
Mezcla: Combina en un recipiente pequeño la sal gruesa con el azúcar y la pimienta machacada. Pica el eneldo fresco muy fino y añádelo a los ingredientes secos mezclando bien para que se reparta de forma homogénea. Esta combinación es la encargada de extraer la humedad del pescado y aportarle todo el sabor característico.
Preparación: Revisa que el lomo de salmón no tenga ninguna espina y límpialo con cuidado sin quitar la piel. Coloca el pescado con la parte de la piel hacia abajo en la fuente de cristal. Cubre generosamente toda la superficie de la carne con la mezcla que preparaste antes presionando ligeramente con las manos.
Curado: Tapa la fuente con papel film transparente asegurando que quede bien sellado. Coloca un peso encima del pescado, como una tabla pequeña con un bote encima, y llévalo a la nevera por un periodo de cuarenta y ocho horas. Es recomendable girar el pescado cada doce horas y retirar el líquido que vaya soltando la carne durante el proceso.
Acabado: Retira el salmón de la fuente una vez terminado el tiempo y limpia los restos de sal y eneldo bajo un chorro suave de agua fría. Seca el lomo muy bien con papel de cocina para que la superficie quede limpia. Corta el salmón gravlax en láminas lo más finas posible utilizando un cuchillo muy bien afilado y sirve inmediatamente.
Trucos y consejos para salmón gravlax
Para que el salmón gravlax tenga la mejor textura posible, es fundamental usar siempre sal gruesa ya que la fina se absorbe demasiado rápido. Recuerda que por seguridad alimentaria el pescado debe haber sido congelado previamente durante al menos tres días. Puedes añadir un poco de ralladura de limón a la mezcla si prefieres un toque cítrico más marcado.
Si el lomo de salmón es muy grueso, puedes dejarlo curando unas horas extra para asegurar que el centro también adquiera la firmeza adecuada. El peso que pongas encima debe ser constante para que el curado sea uniforme en toda la pieza. Una vez listo, guárdalo bien envuelto en la nevera para evitar que se seque o absorba olores de otros alimentos.
Puedes ver también estas recetas:
fletán a la parrilla,
panceta de cerdo asada al horno o
lasaña mexicana.