Razones para elegir rémol a la plancha
Preparar rémol a la plancha permite obtener una textura crujiente por fuera y muy jugosa por dentro. Es un pescado plano que se cocina en pocos minutos y mantiene todas sus propiedades nutricionales. Al usar poco aceite resulta una opción muy digestiva y apta para cualquier dieta equilibrada. Su sabor suave gusta tanto a adultos como a niños en casa.
Cómo hacer rémol a la plancha
Limpieza: Comienza secando bien los lomos de pescado con papel de cocina. Es importante que no tengan humedad para que el rémol a la plancha no se pegue. Si los trozos son muy grandes puedes cortarlos por la mitad. Añade un poco de sal por ambos lados.
Calentado: Pon una plancha o sartén amplia al fuego con el aceite de oliva. Espera a que esté bien caliente antes de colocar el pescado. El calor alto es fundamental para sellar bien la carne. Pela los ajos y córtalos en láminas finas mientras tanto.
Cocción: Coloca el pescado en la plancha con la piel hacia abajo si la conserva. Cocina el rémol a la plancha durante unos cuatro minutos por ese lado sin moverlo. Dale la vuelta con cuidado usando una espátula plana. Añade las láminas de ajo a la sartén para que se doren junto al pescado.
Finalizado: Cocina otros tres minutos por el segundo lado hasta que esté dorado. Espolvorea el perejil fresco picado por encima de los lomos. Añade unas gotas de zumo de limón justo antes de apagar el fuego. Sirve el pescado inmediatamente mientras esté bien caliente.
Buenos consejos para preparar rémol a la plancha
Para que el rémol a la plancha quede impecable es esencial que la sartén sea antiadherente. Si notas que el pescado se pega espera unos segundos más antes de intentar darle la vuelta. La carne se suelta sola cuando está bien sellada y ha creado una ligera costra.
Puedes acompañar este plato con unas verduras salteadas o una ensalada fresca de tomate. Si prefieres un toque diferente añade un poco de guindilla al aceite con los ajos. No cocines el pescado demasiado tiempo porque podría quedar seco por dentro. El rémol es mejor consumirlo justo después de cocinarlo para aprovechar su textura.
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tarta de capas con fresas,
bacalao con costra de hierbas o
salmón teriyaki.