Rosbif clásico

Rosbif clásico es una de las preparaciones más tradicionales para disfrutar de una buena pieza de ternera asada. Esta receta se centra en conseguir una carne muy jugosa por dentro con una costra dorada y sabrosa por fuera. Es una opción excelente para una comida familiar o una cena donde quieras servir algo elegante pero sencillo. Se suele acompañar con patatas o verduras de temporada para completar el plato.
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Foto del plato terminado de la receta rosbif clásico

Buenas razones para preparar rosbif clásico

Cocinar un rosbif clásico es la mejor forma de resaltar el sabor natural de una pieza de calidad sin usar muchos ingredientes. La técnica del asado lento permite que la carne mantenga todos sus jugos y resulte muy tierna al corte. Es una receta muy práctica porque puedes prepararla con antelación y servirla tanto caliente como fría en láminas finas. Además requiere muy poco trabajo activo en la cocina mientras el horno hace casi todo el esfuerzo.

Paso a paso: rosbif clásico

Paso 1
Sellar la pieza: Calienta el aceite de oliva en una sartén a fuego alto y dora la carne por todos sus lados. Este proceso ayuda a que los jugos se queden en el interior durante el asado. Retira la carne del fuego y deja que pierda un poco de calor antes de continuar.
Paso 2
Sazonar con hierbas: Frota la sal y la pimienta por toda la superficie de la ternera de forma uniforme. Coloca los dientes de ajo machacados y las ramas de romero sobre la carne para que suelten su aroma. Esto dará un toque muy especial a tu rosbif clásico mientras se cocina.
Paso 3
Hornear al punto: Coloca la carne en una bandeja y llévala al horno precalentado a doscientos grados. Cocina durante el tiempo necesario según el peso para que el centro quede rosado. Es recomendable usar un termómetro para asegurar que el corazón de la pieza alcance los cincuenta y cinco grados.
Paso 4
Reposo y servicio: Saca la bandeja del horno y deja que la carne descanse al menos quince minutos antes de cortarla. El reposo es fundamental para que los jugos se asienten y la carne no se seque al abrirla. Corta en filetes muy finos y sirve con los jugos que hayan quedado en la bandeja.

Buenos consejos para rosbif clásico

Para conseguir que el rosbif clásico quede perfecto es muy importante sacar la carne de la nevera una hora antes de empezar. Si la pieza está a temperatura ambiente se cocinará de forma mucho más uniforme y quedará más tierna. No escatimes en el sellado inicial en la sartén porque esa costra es la que aporta más sabor al resultado final. El tiempo en el horno puede variar ligeramente según cada aparato así que vigila la pieza con frecuencia.

Si te sobra carne puedes guardarla en la nevera y usarla para hacer sándwiches fríos al día siguiente. Los jugos que quedan en la bandeja se pueden ligar con un poco de harina o vino para hacer una salsa rápida. Cortar la carne en láminas muy finas contra la fibra ayudará a que cada bocado sea mucho más suave. El reposo después del horno es el paso más importante que no debes saltarte nunca.

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Ingredientes

raciones
Ajustar cantidad
  • 1 kilo de lomo de ternera
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de pimienta negra
  • 2 ramas de romero fresco
  • 3 dientes de ajo

Tiempo de preparación

Utensilios de cocina

Información nutricional

INFORMACIÓN NUTRICIONALpor ración
  • Energía:2866 kJ / 685 kcal
  • Grasas:48 g
  • - de las cuales saturadas:16 g
  • Hidratos de carbono:1 g
  • - de los cuales azúcares:0 g
  • Proteínas:52 g
  • Fibra:0 g
  • Sal:590 mg

Preguntas frecuentes

El lomo alto o el lomo bajo de ternera son las piezas más recomendadas para el rosbif clásico por su ternura y sabor. También puedes usar el rabillo de cadera si buscas una pieza más magra y económica pero igualmente sabrosa.
Un rosbif clásico suele necesitar unos quince o veinte minutos por cada medio kilo de carne a doscientos grados. Para un punto rosado tradicional lo ideal es retirar la carne cuando el termómetro marque cincuenta y cinco grados en el centro.
La clave para un rosbif clásico jugoso es el sellado previo en la sartén y el reposo obligatorio de quince minutos tras el horneado. Esto evita que los jugos se escapen al cortar la pieza y mantiene la humedad natural de la ternera.
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