Qué hace que pecho de ternera a la parrilla sea una buena opción
El pecho de ternera a la parrilla ofrece una textura única que combina zonas magras con algo de grasa que se funde al cocinar. Al hacerlo a fuego lento, la carne absorbe el aroma del carbón o la leña. Es una opción económica y saciante para alimentar a varios comensales. Disfrutar de esta pieza bien preparada es una experiencia culinaria clásica de los asados.
Cómo preparar pecho de ternera a la parrilla
Preparar la carne: Saca el pecho de ternera de la nevera un rato antes para que esté a temperatura ambiente. Limpia el exceso de grasa exterior si es necesario pero deja una capa fina para aportar sabor. Unta toda la superficie con el aceite de oliva y reparte el ajo picado. Esparce la sal gruesa y la pimienta por ambos lados presionando un poco con las manos.
Encender la parrilla: Prepara las brasas hasta que tengan una capa de ceniza blanca y el calor sea medio y constante. Coloca la rejilla a una altura suficiente para que la carne no se queme rápido. Puedes añadir el romero sobre las brasas para dar un toque aromático suave. Asegúrate de tener una zona de calor indirecto por si el fuego sube demasiado.
Cocinar el pecho: Pon el pecho de ternera a la parrilla con la parte de la grasa hacia arriba primero. Cocina la pieza lentamente durante una hora por un lado vigilando que no haya llamas directas. Da la vuelta a la carne con las pinzas sin pincharla para que no pierda sus jugos naturales. Deja que se cocine por el otro lado hasta que la superficie esté bien dorada y el interior tierno.
Reposo y corte: Retira la carne del fuego y colócala sobre una tabla de madera. Tápala con papel de aluminio y deja que repose diez minutos para que los líquidos se asienten. Corta el pecho de ternera a la parrilla en láminas finas en sentido contrario a la fibra. Sirve inmediatamente mientras la carne aún conserva todo su calor y jugosidad.
Buenos consejos para pecho de ternera a la parrilla
Para que el pecho de ternera a la parrilla quede realmente tierno es fundamental controlar la temperatura del fuego. No tengas prisa ya que esta pieza es dura si se cocina demasiado rápido a temperaturas muy altas. Puedes hidratar la carne durante la cocción con un poco de caldo o vino blanco usando un pincel. Si notas que la superficie se dora demasiado rápido, mueve la carne a un lateral de la parrilla donde el calor sea menos intenso.
Es mejor usar sal gruesa porque penetra de forma más lenta y crea una costra deliciosa en el exterior. Deja siempre que la carne repose antes de cortarla para evitar que el plato quede seco. Si te sobra algo de carne, puedes picarla y usarla al día siguiente para rellenar unos bocadillos o tacos caseros.
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