Por qué patatas asadas es una buena opción
Cocinar patatas asadas es una forma excelente de aprovechar el horno mientras preparas otros alimentos. No necesitas estar pendiente de la cocina constantemente porque el calor hace todo el trabajo por ti. Al asarlas con su piel, conservan mejor sus nutrientes y obtienen un sabor mucho más intenso. Es una preparación que gusta a toda la familia y se puede personalizar con tus especias favoritas.
Cómo hacer patatas asadas
Limpieza: Lava bien las patatas bajo el grifo para eliminar cualquier resto de tierra de la piel. Sécalas con un paño limpio o papel de cocina para que el aceite se adhiera mejor. Corta cada patata por la mitad o en cuartos según el tamaño que prefieras para que se cocinen de forma uniforme.
Aliño: Pon los trozos en un bol grande y añade el aceite de oliva junto con la sal y la pimienta. Mezcla todo con las manos o una cuchara para que las patatas queden bien cubiertas. Añade las ramas de romero o tus hierbas secas preferidas para darles más aroma.
Horneado: Precalienta el horno a doscientos grados y coloca papel de hornear sobre una bandeja plana. Extiende las patatas sobre la bandeja dejando un poco de espacio entre ellas para que circule el aire. Introduce la bandeja en la parte central del horno y deja que se cocinen durante el tiempo indicado.
Finalización: Comprueba que están listas pinchando el centro de una patata con un tenedor o un cuchillo. Deben estar blandas por dentro y presentar un color dorado por fuera. Saca la bandeja del horno y sirve las patatas asadas inmediatamente mientras estén bien calientes.
Mis mejores consejos para patatas asadas
Para que las patatas asadas queden mucho más crujientes, puedes pasarlas por agua fría después de cortarlas y secarlas muy bien. Elige una variedad de patata que sea adecuada para asar, como la monalisa o la kennebec, que mantienen bien su estructura. Si quieres un sabor más potente, añade unos dientes de ajo enteros con piel a la bandeja del horno. No amontones las piezas en la bandeja porque se cocerían al vapor en lugar de asarse correctamente. Si notas que se doran demasiado rápido por fuera, puedes bajar un poco la temperatura del horno a mitad del proceso.
Las sobras se pueden guardar en la nevera y calentar de nuevo en una sartén con un poco de aceite. También puedes variar el sabor añadiendo pimentón dulce o tomillo antes de meterlas al horno. Las patatas asadas son muy versátiles y aceptan casi cualquier combinación de especias que tengas en la despensa.
Puedes ver también estas recetas:
mermelada de fresa,
faisán en salsa de nata o
picaña de ternera asada con cocción intermitente.