Buenas razones para preparar tarta de ruibarbo
Cocinar esta tarta de ruibarbo permite probar un ingrediente poco común que aporta una textura única a los bizcochos. El contraste de colores hace que el resultado final sea muy atractivo visualmente sin necesidad de decoraciones costosas. Es una forma diferente de ofrecer una fruta distinta a las manzanas o peras habituales. Al preparar la tarta de ruibarbo en casa controlas totalmente la cantidad de azúcar para adaptarla a tu gusto personal.
Guía para preparar tarta de ruibarbo
Preparar la base: Bate la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar hasta obtener una crema blanquecina. Añade los huevos uno a uno integrándolos bien antes de incorporar el siguiente.
Mezclar ingredientes secos: Incorpora la harina junto con la levadura y la pizca de sal usando un colador para evitar grumos. Mezcla con movimientos suaves hasta que todos los elementos formen una masa lisa.
Cortar el vegetal: Limpia los tallos de ruibarbo y corta trozos de aproximadamente un centímetro de grosor. Añade la mayor parte a la masa y guarda unos pocos para colocarlos encima al final.
Hornear el postre: Vierte la mezcla en un molde forrado con papel y pon el resto de trozos arriba. Hornea a 180 grados durante unos 40 minutos hasta que al pinchar con un palillo salga limpio.
Consejos útiles para tarta de ruibarbo
Si los tallos son muy jóvenes y finos no es necesario pelarlos porque la piel se ablanda totalmente con el calor. Para que la base no se humedezca puedes poner una capa fina de bizcocho desmigado o almendra molida antes de la fruta. La tarta de ruibarbo mejora mucho si se deja enfriar completamente antes de desmoldarla para que la estructura se asiente.
Puedes añadir un poco de canela a la masa si te gusta el aroma especiado en los postres. Es fundamental retirar todas las hojas verdes del ruibarbo antes de empezar porque no son comestibles. Si quieres un acabado más brillante espolvorea un poco de azúcar extra por la superficie antes de meter el molde al horno. El tiempo de cocción puede variar según el tipo de molde que utilices en tu cocina.
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