Buenas razones para preparar salsa worcestershire
Preparar tu propia salsa Worcestershire te garantiza un sabor más fresco y equilibrado. Al hacerla en casa puedes ajustar el nivel de especias según tus preferencias personales. Es una forma económica de tener siempre este básico disponible para tus cenas. Además se conserva perfectamente en la nevera durante varias semanas.
Cómo hacer salsa worcestershire
Mezclar ingredientes: Coloca el vinagre de manzana y la salsa de soja en un cazo pequeño a fuego medio. Añade el agua junto con la melaza y el azúcar moreno mientras remueves para que se disuelvan bien.
Añadir especias: Incorpora la cebolla en polvo, el ajo picado, el jengibre, la canela y la pimienta a la mezcla anterior. Remueve suavemente para que todos los sabores de la salsa Worcestershire se integren de forma homogénea.
Cocinar suavemente: Deja que la mezcla llegue a ebullición y luego baja el fuego al mínimo para que hierva a fuego lento durante unos diez minutos. Esto permitirá que los sabores se concentren y la textura espese ligeramente.
Filtrar y guardar: Retira el cazo del fuego y deja que la mezcla se enfríe completamente a temperatura ambiente. Pasa el líquido por un colador fino hacia un frasco de vidrio limpio y guárdalo en la nevera.
Buenos consejos para preparar salsa worcestershire
Si prefieres una salsa Worcestershire con un toque picante puedes añadir unas gotas de tabasco o una pizca de chile en polvo durante la cocción. Es importante usar un fuego muy bajo para que el azúcar y la melaza no se quemen en el fondo del cazo. Esta salsa suele ganar mucho sabor si la dejas reposar al menos un día antes de utilizarla por primera vez.
Puedes guardarla en un recipiente hermético dentro de la nevera por un máximo de un mes sin problemas. Si notas que los ingredientes se separan un poco solo tienes que agitar bien el frasco antes de servir. Es un complemento excelente para carnes rojas a la brasa o para dar profundidad a una sopa de cebolla. Recuerda que al ser una salsa concentrada siempre es mejor empezar añadiendo pequeñas cantidades a tus platos.
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