Por qué muslos de pollo crujientes es una buena opción
Preparar este plato es muy sencillo y no requiere técnicas complicadas en la cocina. Los muslos de pollo crujientes mantienen muy bien el calor y se pueden acompañar con cualquier guarnición. Al usar muslos enteros conseguimos que la carne no se seque durante el proceso de fritura. Es una forma clásica de cocinar el pollo para obtener el máximo sabor.
Cómo cocinar muslos de pollo crujientes
Preparación: Limpia los muslos y sécalos muy bien con papel de cocina. Salpimienta cada pieza de forma generosa por todos los lados.
Empanado: Pasa el pollo por harina y después por el huevo batido. Cubre cada pieza con el pan rallado mezclado con el pimentón dulce.
Fritura: Calienta el aceite en la sartén y cocina la carne a fuego medio. Debes dorar los muslos durante unos doce minutos por cada lado.
Servicio: Deja reposar el pollo sobre papel absorbente para eliminar la grasa sobrante. Sirve los muslos de pollo crujientes mientras la piel esté bien caliente.
Buenos consejos para muslos de pollo crujientes
Para que los muslos de pollo crujientes queden perfectos es fundamental que el aceite esté a la temperatura adecuada. Si el aceite está muy frío el empanado absorberá demasiada grasa y no quedará seco. Puedes añadir hierbas aromáticas como orégano o tomillo al pan rallado para darle un toque diferente. Si prefieres una versión más ligera puedes usar el horno a doscientos grados durante media hora.
Asegúrate de no amontonar las piezas en la sartén para que el calor se distribuya bien. Si las piezas son muy grandes puedes hacer unos pequeños cortes en la carne antes de empanar. Esto ayudará a que el calor llegue al hueso y el pollo se cocine por completo sin quemarse.
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