Qué hace que panceta de cerdo braseada sea una buena opción
La panceta de cerdo braseada ofrece una combinación perfecta entre grasa y carne magra que resulta deliciosa. Al cocinarla a fuego suave se consigue que los tejidos se ablanden por completo sin secar el interior. Es una opción económica que rinde mucho y permite alimentar a varios comensales. Además los ingredientes necesarios para el braseado son fáciles de encontrar en cualquier supermercado.
Paso a paso: panceta de cerdo braseada
Preparación: Corta la panceta de cerdo braseada en trozos grandes y uniformes. Calienta una sartén a fuego medio sin aceite para aprovechar la propia grasa de la pieza. Dora los trozos por todos los lados hasta que la superficie esté bien sellada. Retira la carne y reserva en un plato aparte.
Aromáticos: En la misma olla añade los dientes de ajo machacados y el jengibre cortado en láminas. Cocina un minuto hasta que suelten su aroma sin dejar que se quemen. Incorpora el azúcar moreno y remueve hasta que empiece a derretirse ligeramente. Añade la salsa de soja y las estrellas de anís para formar la base del braseado.
Cocción: Introduce de nuevo los trozos de carne en la olla y vierte el caldo de carne hasta cubrir parcialmente. Tapa el recipiente y deja que hierva suavemente durante una hora y media aproximadamente. Es importante mantener el fuego bajo para que la carne se ablande de forma homogénea. Vigila el nivel de líquido de vez en cuando.
Reducción: Retira la tapa y sube un poco el fuego para que la salsa se reduzca y espese. Baña la carne con el líquido resultante para que quede brillante y caramelizada. Sirve la panceta de cerdo braseada caliente con el cebollino picado por encima. Acompaña con arroz blanco para aprovechar toda la salsa.
Los mejores consejos para panceta de cerdo braseada
El secreto de una buena panceta de cerdo braseada reside en la paciencia durante la cocción lenta. Si ves que la salsa se reduce demasiado rápido puedes añadir un poco más de caldo o agua caliente. Es preferible usar una olla de fondo grueso para que el calor se distribuya mejor por toda la base.
Puedes preparar este plato el día anterior porque los sabores se asientan y la carne está incluso más sabrosa. Al recalentar hazlo a fuego muy suave para no endurecer las fibras. Si quieres un toque picante añade una guindilla pequeña junto con el jengibre al principio de la receta.
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