Por qué pierna de cerdo asada y glaseada es una buena opción
Preparar una pierna de cerdo asada y glaseada permite alimentar a muchos invitados con poco esfuerzo activo. La carne de cerdo asada a fuego lento absorbe muy bien los sabores del marinado y el contraste con el dulce del glaseado es delicioso. Es una pieza económica si la comparamos con otros cortes de carne para asar. Además los restos se pueden aprovechar para bocadillos o ensaladas al día siguiente.
Guía paso a paso para pierna de cerdo asada y glaseada
Preparación: Limpia la carne y haz unos cortes superficiales en la piel en forma de rombo. En un mortero machaca el ajo con sal y pimienta hasta formar una pasta. Frota toda la superficie de la carne con esta mezcla y un poco de aceite de oliva. Deja que repose unos minutos para que los sabores penetren bien.
Asado: Precalienta el horno a 180 grados con calor arriba y abajo. Coloca la carne en una bandeja y cúbrela con papel de aluminio para que no se seque. Hornea durante dos horas vigilando que no se quede sin jugos en el fondo. Si es necesario puedes añadir medio vaso de agua a la bandeja.
Glaseado: Mezcla en un bol pequeño la miel con la mostaza y el vinagre de manzana. Retira el papel de aluminio de la carne y pincela toda la superficie con esta salsa dulce. Sube la temperatura a 200 grados y hornea unos 30 minutos más. Pincela de nuevo cada diez minutos hasta que veas que la pierna de cerdo asada y glaseada tiene un color dorado intenso.
Reposo: Saca la bandeja del horno y deja que la carne repose al menos quince minutos antes de cortarla. Este paso es fundamental para que los jugos se asienten y la carne no se desmonte al servir. Corta en lonchas finas y sirve con el jugo que ha quedado en la bandeja.
Buenos consejos para pierna de cerdo asada y glaseada
Para que la pierna de cerdo asada y glaseada quede perfecta es importante no aplicar el dulce desde el principio del horneado. El azúcar de la miel se quema rápido y amargaría la carne si pasa tres horas al fuego.
Si quieres un sabor más cítrico puedes sustituir el vinagre por zumo de naranja natural. Asegúrate de que la carne esté a temperatura ambiente antes de meterla al horno para que se cocine de forma uniforme. Si tienes un termómetro de cocina busca que el centro de la pieza alcance los 70 grados. Esto garantiza que la carne sea segura pero mantenga toda su jugosidad. Puedes acompañar este plato con un puré de patatas cremoso o unas verduras asadas en la misma bandeja.
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