Por qué panecillos de cumpleaños es una receta favorita
Preparar panecillos de cumpleaños en casa permite controlar la calidad de los ingredientes y evitar conservantes. Estos bollitos caseros tienen una textura mucho más suave y esponjosa que los industriales. Además el aroma que dejan en la cocina mientras se hornean es increíble. Es una actividad divertida para hacer con los niños antes de una celebración.
Sigue estos 4 pasos para panecillos de cumpleaños
Mezcla: Disuelve la levadura en la leche tibia dentro de un bol grande. Añade el azúcar, el huevo batido y la mantequilla derretida. Incorpora la harina poco a poco junto con la sal mientras remueves con una cuchara de madera. Mezcla bien hasta que se forme una masa que se despegue de las paredes.
Amasado: Pasa la masa a una superficie limpia y amasa durante unos diez minutos. Tienes que conseguir una textura lisa y elástica que no se pegue a las manos. Coloca la masa de nuevo en el bol y tápala con un paño húmedo. Deja que repose en un lugar cálido hasta que doble su tamaño.
Formado: Divide la masa en doce porciones iguales y dales forma de bola suave con las manos. Coloca cada una sobre la bandeja del horno con papel vegetal dejando espacio entre ellas. Cubre los panecillos de cumpleaños y deja que vuelvan a subir durante media hora más.
Horneado: Precalienta el horno a ciento ochenta grados antes de meter la bandeja. Pincela la superficie de los bollos con un poco de leche o huevo batido para que brillen. Hornea durante unos quince minutos o hasta que veas que están dorados por arriba. Deja que se enfríen sobre una rejilla antes de comer.
Buenos consejos para panecillos de cumpleaños
Para que los panecillos de cumpleaños salgan muy tiernos es fundamental que la leche no esté demasiado caliente al mezclarla con la levadura. Si la temperatura es muy alta la levadura morirá y la masa no subirá correctamente. Puedes añadir un poco de esencia de vainilla o ralladura de naranja para darles un toque aromático diferente. Si ves que el horno calienta mucho por arriba puedes taparlos con papel de aluminio a mitad de cocción.
Es importante respetar los tiempos de levado para que la miga sea esponjosa y ligera. Si tienes prisa puedes meter el bol en el horno apagado con la luz encendida para crear un ambiente cálido. Estos bollitos se pueden congelar una vez que estén totalmente fríos envueltos en film transparente. Al descongelarlos mantendrán su textura original si los calientas unos segundos.
También te puede gustar
salmón,
calabacines rellenos o
pan de centeno.