Sopa de cebolla

Sopa de cebolla es un plato clásico que reconforta en los días fríos. Se prepara con ingredientes muy básicos que casi siempre tenemos en la cocina. El secreto principal es cocinar la verdura despacio para que suelte todo su dulzor natural. Esta receta rinde varias porciones y es perfecta para una cena ligera pero muy sabrosa.
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Foto de la sopa de la receta sopa de cebolla

Por qué sopa de cebolla es tan popular

Cocinar una sopa de cebolla en casa permite controlar el punto de caramelización exacto. Es una opción muy económica porque solo requiere cebollas comunes y un buen caldo. El toque del queso fundido por encima la convierte en un plato completo y elegante. Además, es una forma sencilla de comer verdura de manera diferente y apetitosa.

Sigue estos pasos para sopa de cebolla

Paso 1
Cortar: Pela todas las cebollas y córtalas en tiras finas o juliana. Calienta la olla con el aceite y la mantequilla a fuego medio. Añade la cebolla y remueve bien para que se empape de la grasa. Cocina tapado durante unos minutos hasta que empiece a ablandarse.
Paso 2
Caramelizar: Baja el fuego al mínimo y cocina la cebolla sin tapa. Remueve de vez en cuando para que no se pegue al fondo de la olla. Este proceso puede tardar media hora hasta que la cebolla tenga un color marrón dorado. Es importante no tener prisa para que el sabor sea dulce y profundo.
Paso 3
Cocer: Vierte el caldo de carne caliente sobre la cebolla caramelizada. Sube el fuego hasta que empiece a hervir y luego bájalo de nuevo. Deja que la mezcla se cocine junta durante quince minutos para que los sabores se integren. Prueba el punto de sal y añade la pimienta al gusto.
Paso 4
Gratinar: Enciende el grill del horno a temperatura alta. Sirve la sopa de cebolla en cuencos individuales que aguanten el calor. Pon una rodaja de pan encima y cubre con abundante queso rallado. Introduce los cuencos en el horno hasta que el queso esté burbujeante y dorado.

Trucos y consejos para sopa de cebolla

El paso más importante para que la sopa de cebolla quede perfecta es la paciencia con la cebolla. Nunca subas el fuego demasiado para terminar antes porque la verdura se quemaría y daría un sabor amargo. Si ves que el fondo se oscurece mucho puedes añadir una cucharada de agua para desglasar los jugos.

Utiliza siempre un buen caldo de carne o de verduras para que el resultado final tenga mucho cuerpo. El pan debe estar un poco seco o tostado previamente para que no se deshaga demasiado rápido en el líquido. Si te gusta un sabor más intenso puedes añadir un poco de tomillo fresco durante la cocción del caldo. No escatimes con el queso ya que el gratinado es la seña de identidad de este plato tradicional.

También puedes probar arroz con leche, coliflor entera asada o ensalada de col rizada con granada.

Ingredientes

raciones
Ajustar cantidad
  • 1 kilo de cebollas blancas
  • 30 gramos de mantequilla
  • 15 mililitros de aceite de oliva
  • 1 litro de caldo de carne
  • 1 barra de pan tipo baguette
  • 100 gramos de queso rallado para fundir
  • 5 gramos de sal
  • 2 gramos de pimienta negra

Tiempo de preparación

Utensilios de cocina

Información nutricional

INFORMACIÓN NUTRICIONALpor ración
  • Energía:1192 kJ / 285 kcal
  • Grasas:14 g
  • - de las cuales saturadas:8 g
  • Hidratos de carbono:26 g
  • - de los cuales azúcares:7 g
  • Proteínas:13 g
  • Fibra:3 g
  • Sal:920 mg

Preguntas frecuentes

Puedes guardar la sopa de cebolla en la nevera dentro de un recipiente hermético durante tres días. Es mejor guardarla sin el pan ni el queso para que no se pongan blandos. Cuando quieras comerla de nuevo solo tienes que calentarla y añadir el pan y el queso al final.
La cebolla blanca común o la cebolla dulce son las mejores opciones para elaborar la sopa de cebolla. Estas variedades tienen un alto contenido en azúcar que facilita la caramelización durante la cocción lenta. Evita las cebollas moradas si buscas el sabor más tradicional de esta receta.
Sí puedes disfrutar de este plato simplemente tostando el pan en una tostadora aparte. Coloca el queso sobre el pan caliente para que se funda un poco y ponlo sobre el plato justo antes de servir. Aunque no tendrá el mismo aspecto gratinado el sabor seguirá siendo delicioso.
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