Por qué deberías preparar salsa boloñesa
La salsa boloñesa casera supera a cualquier opción comercial gracias al uso de ingredientes frescos y naturales. Permite controlar la calidad de la carne y ajustar el punto de sal según las preferencias de cada uno. Es una receta muy práctica porque se puede cocinar en grandes cantidades y guardar para otros días. Además las verduras picadas aportan una textura suave y un valor nutricional excelente al conjunto del plato.
Guía para preparar salsa boloñesa
Cocinar verduras: Calienta el aceite de oliva en una cazuela a fuego medio y añade la cebolla, la zanahoria y el apio. Cocina durante unos diez minutos hasta que los ingredientes estén blandos y la cebolla se vuelva transparente.
Dorar carne: Incorpora la carne picada a la cazuela y utiliza la cuchara para deshacer los trozos grandes. Sube un poco el fuego y cocina hasta que la carne pierda el color rosado y esté bien dorada por todas partes.
Añadir líquidos: Vierte el vino blanco sobre la mezcla y deja que hierva durante dos minutos para que el alcohol se evapore. Agrega el tomate triturado, la sal y la pimienta removiendo todo para que se integre correctamente.
Cocción final: Reduce el fuego al mínimo y deja que la salsa boloñesa se cocine despacio durante cuarenta minutos con la tapa puesta. Remueve de vez en cuando hasta obtener una textura espesa y con mucho sabor.
Consejos importantes para salsa boloñesa
Para que la salsa boloñesa quede mucho más sabrosa puedes usar una mezcla a partes iguales de carne de ternera y de cerdo. Es fundamental picar las verduras en trozos muy pequeños para que se fundan con la carne durante la cocción larga. Si el tomate resulta algo ácido para tu gusto añade una pizca muy pequeña de azúcar hacia el final del proceso. Cocinar a fuego muy lento es el secreto principal para que la carne quede tierna y los sabores se concentren bien.
Puedes añadir un poco de orégano o albahaca seca si quieres un toque extra de aroma tradicional. Esta salsa mejora mucho si se deja reposar unas horas antes de servirla con la pasta elegida. Si te sobra cantidad guárdala en un recipiente hermético y congélala para tener una cena rápida cualquier otro día de la semana.
También puedes probar
pasta con cangrejo real,
platija con salsa holandesa o
asado de cerdo con corteza crujiente al horno.