Por qué preparar tournedós
El tournedós es un plato clásico que siempre queda bien por su presentación elegante. Al cocinar la carne con una tira de grasa alrededor se consigue que el interior permanezca muy jugoso. Esta técnica protege el solomillo del calor directo y añade un toque ahumado muy agradable. Es una forma sencilla de disfrutar de un corte de primera categoría con pocos ingredientes.
Cómo hacer tournedós
Preparación: Envuelve cada solomillo con una tira de tocino por el lateral. Sujeta el tocino con un trozo de hilo de cocina haciendo un nudo firme para que mantenga la forma circular.
Sellado: Pon una sartén a fuego alto con el aceite de oliva. Cuando esté muy caliente añade la carne y cocina dos minutos por cada lado para que se dore bien el exterior.
Mantequilla: Baja el fuego a nivel medio y añade la mantequilla a la sartén. Baña los filetes con la grasa derretida usando una cuchara durante tres minutos para terminar la cocción.
Reposo: Retira la carne de la sartén y colócala en un plato templado. Quita el hilo con cuidado con unas tijeras y deja que la pieza repose unos minutos antes de comer.
Consejos importantes para tournedós
Para que los tournedós queden en su punto es muy importante sacar la carne de la nevera media hora antes de empezar. Si la carne está demasiado fría el centro quedará crudo mientras que el exterior se quemará. Usa siempre unas pinzas para darles la vuelta y evita pinchar la carne con un tenedor para no perder los jugos.
Puedes ajustar el tiempo de cocción según tus preferencias personales pero este corte se disfruta más al punto. Si el solomillo es muy grueso puedes meter la sartén en el horno un par de minutos al final. No olvides salpimentar la carne justo antes de ponerla en el fuego para mantener la humedad interna de los tournedós.
También puedes probar
zumo de apio,
pasta con gambas y salsa de vino blanco o
guiso de ternera indio.