Buenas razones para preparar albóndigas suecas
Hacer las albóndigas suecas en casa garantiza un resultado mucho más sabroso que las opciones industriales. Puedes ajustar el punto de las especias y elegir una carne de buena calidad para que queden muy tiernas. La salsa se prepara en la misma sartén aprovechando todos los jugos naturales de la cocción. Es una forma sencilla de llevar un plato internacional a tu mesa de manera rápida.
Guía paso a paso para albóndigas suecas
Mezcla: Pon la carne de ternera y de cerdo en un bol grande junto con el huevo. Añade el pan rallado, la cebolla picada, la sal y las especias necesarias. Mezcla todo con las manos limpias hasta que los ingredientes estén bien integrados. Deja reposar la masa unos minutos para que el pan absorba la humedad de la nata.
Formado: Toma pequeñas porciones de la mezcla y forma bolas redondas del tamaño de una nuez grande. Intenta que todas tengan un tamaño similar para que se cocinen de forma homogénea en la sartén. Colócalas en una bandeja sin que se amontonen para que mantengan su forma circular antes de freírlas.
Cocción: Calienta la mantequilla en una sartén amplia a fuego medio hasta que se derrita por completo. Añade las albóndigas y dóralas por todos los lados hasta que estén bien hechas por su parte interior. Retira la carne de la sartén con cuidado y resérvala en un plato tapado para mantener el calor.
Salsa: En la misma sartén añade la harina y remueve un minuto para que se tueste ligeramente. Vierte el caldo de carne y la nata poco a poco sin dejar de remover para evitar grumos. Cuando la salsa espese un poco introduce de nuevo la carne y sirve el plato bien caliente.
Los mejores consejos para albóndigas suecas
Para que las albóndigas suecas queden muy jugosas es importante no pasarse con el tiempo de fritura inicial. Puedes humedecer tus manos con un poco de agua fría para que la carne no se pegue al formar las bolas. Si prefieres una salsa con un color más oscuro añade unas gotas de salsa de soja al caldo de carne.
Es recomendable picar la cebolla lo más pequeña posible para que no se note la textura al morder el plato. Acompaña esta receta con mermelada de arándanos para conseguir el sabor más auténtico de la cocina nórdica. Si te sobra comida puedes guardarla en la nevera y la salsa estará incluso más sabrosa al día siguiente.
Puedes ver también estas recetas:
mar y montaña,
ensalada verde o
chuletas de cerdo con hueso a la parrilla.