Por qué rabillo de cadera a la parrilla es una receta favorita
El rabillo de cadera a la parrilla destaca por ser una carne tierna si se cocina en su punto justo. Es una opción más económica que otros cortes traseros pero ofrece un resultado excelente en la barbacoa. Al cocinarlo entero, mantienes todos los jugos en el interior de la pieza. Es una receta básica que todo amante de la carne debe conocer.
Cómo preparar rabillo de cadera a la parrilla
Preparar: Saca la carne de la nevera media hora antes para que esté a temperatura ambiente. Limpia el exceso de humedad con un papel de cocina. Unta un poco de aceite de oliva por toda la superficie de la pieza. Esto ayudará a que la sal y la pimienta se peguen mejor.
Sazonar: Esparce la sal gorda y la pimienta negra sobre el rabillo de cadera a la parrilla por todos sus lados. Presiona un poco con las manos para que los condimentos queden bien adheridos. No es necesario añadir especias complicadas porque el sabor de la carne es el protagonista. Prepara las brasas hasta que tengan una capa de ceniza blanca.
Cocinar: Coloca la carne sobre la parrilla a una altura media para que no se queme por fuera. Empieza sellando la parte que tiene la capa de grasa durante unos minutos. Gira la pieza de vez en cuando para que el calor llegue de forma uniforme a todo el interior. El tiempo total dependerá de si te gusta la carne poco hecha o al punto.
Reposar: Retira la carne del fuego y ponla sobre una tabla de madera. Deja que repose unos cinco minutos antes de empezar a cortarla. Esto permite que los jugos se redistribuyan y no se pierdan al primer corte. Corta en filetes transversales a la fibra y sirve inmediatamente.
Los mejores consejos para rabillo de cadera a la parrilla
Para que el rabillo de cadera a la parrilla quede perfecto, es fundamental controlar la intensidad del fuego. Si las brasas están demasiado fuertes, la carne se tostará demasiado rápido y quedará cruda por dentro. Puedes usar un termómetro de cocina para verificar que el centro alcance unos cincuenta y cinco grados si la quieres al punto.
Otro truco es no pinchar nunca la carne con un tenedor mientras se cocina. Usa siempre unas pinzas para darle la vuelta y evitar que se escapen los jugos internos. Si ves que la grasa gotea y levanta llamas, mueve la carne a una zona con menos brasa. El reposo final es obligatorio para conseguir una textura suave y melosa en cada bocado.
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