Por qué deberías probar lomo de cerdo al horno
Preparar lomo de cerdo al horno es una forma estupenda de conseguir una carne tierna y jugosa sin complicaciones. Al asarse lentamente, los jugos se mantienen en el interior y el exterior queda ligeramente dorado. Es un plato que cunde mucho y suele gustar a todos los comensales por su suavidad. Además, el aroma que deja en la cocina mientras se hornea es muy agradable.
Cómo preparar lomo de cerdo al horno
Preparar el adobo: Precalienta el horno a 180 grados para que esté listo. En un mortero, machaca los ajos con la sal, la pimienta y las hierbas aromáticas hasta formar una pasta. Añade el aceite de oliva y mezcla bien para que todos los sabores se integren. Unta toda la superficie del lomo de cerdo al horno con esta mezcla usando tus manos o un pincel.
Sellar la carne: Coloca el lomo en una fuente apta para el calor. Si quieres un acabado más dorado, puedes pasarlo previamente por una sartén muy caliente durante un par de minutos por cada lado. Este paso ayuda a que los jugos se sellen dentro de la pieza durante el horneado. Una vez sellado, ponlo de nuevo en la fuente definitiva para cocinarlo.
Hornear con vino: Vierte el vino blanco en el fondo de la fuente sin echarlo directamente sobre la carne para no quitar el adobo. Introduce la bandeja en el horno y cocina durante unos sesenta minutos. Cada veinte minutos, puedes abrir el horno y bañar la carne con su propio jugo para que no se seque. Si ves que el líquido se evapora demasiado rápido, añade un chorrito de agua o más vino.
Reposar y servir: Saca la bandeja del horno cuando la carne esté en su punto y deja que repose unos diez minutos antes de cortarla. Este tiempo es fundamental para que las fibras se relajen y el lomo de cerdo al horno no pierda sus jugos al primer corte. Corta la pieza en filetes de un centímetro de grosor. Sirve la carne acompañada de la salsa que ha quedado en el fondo de la fuente.
Consejos útiles para lomo de cerdo al horno
Para que el lomo de cerdo al horno quede más tierno, puedes dejarlo macerar con el adobo un par de horas antes de meterlo al horno. Si prefieres una salsa más espesa, puedes colar el jugo de la bandeja y calentarlo en un cazo con una cucharadita de harina de maíz. Es importante no pasarse con el tiempo de cocción, ya que el lomo es una pieza magra que puede secarse si se cocina en exceso.
Si tienes un termómetro de cocina, la temperatura interna ideal debe rondar los sesenta y cinco grados. También puedes añadir unas cebollas o zanahorias en la base de la fuente para que se cocinen junto a la carne. Deja siempre que la carne repose fuera del horno antes de trincharla para asegurar la máxima jugosidad.
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