Por qué deberías preparar panecillos de fermentación fría
La principal ventaja de los panecillos de fermentación fría es la comodidad que ofrecen en la cocina diaria. Puedes preparar la masa la noche anterior y olvidarte de ella hasta el momento del horneado. El frío ayuda a que la corteza sea más crujiente y el color del pan más dorado. Además, esta técnica requiere menos levadura que las recetas rápidas tradicionales.
Sigue estos pasos para panecillos de fermentación fría
Mezcla: En un bol grande combina la harina con la sal y la levadura seca. Añade el agua templada y el aceite de oliva poco a poco mientras mezclas con la espátula. Sigue trabajando la masa hasta que no queden restos secos de harina. Tapa el recipiente con un paño o film transparente para que no se seque.
Reposo: Deja que la masa repose a temperatura ambiente durante media hora para que empiece a activarse. Después mete el bol directamente en la nevera durante un mínimo de doce horas. Este tiempo de espera es fundamental para los panecillos de fermentación fría. La masa crecerá despacio y ganará mucha elasticidad.
Formado: Saca la masa de la nevera y ponla sobre una superficie con un poco de harina. Divide la pieza en ocho porciones iguales y dales forma redonda con las manos de forma suave. Coloca los bollitos en una bandeja con papel de horno y deja que pierdan el frío durante cuarenta minutos. Precalienta el horno a doscientos veinte grados mientras tanto.
Horneado: Haz un corte superficial en la parte superior de cada pieza con un cuchillo afilado. Hornea durante veinte minutos o hasta que veas que la superficie está bien dorada. Saca los panecillos del horno y déjalos enfriar sobre una rejilla para que la base no se humedezca. Disfruta de tu pan casero con un poco de mantequilla o mermelada.
Trucos y consejos para panecillos de fermentación fría
Para que los panecillos de fermentación fría tengan una corteza muy crujiente puedes poner una bandeja con un poco de agua en la base del horno. El vapor que se genera ayuda a que el pan se expanda mejor y brille más. No tengas prisa al sacar la masa de la nevera porque necesita atemperarse un poco antes de entrar al calor. Si prefieres un sabor más rústico puedes sustituir cien gramos de harina de fuerza por harina integral.
Es importante no manipular demasiado la masa después del frío para no perder las burbujas de aire internas. Si ves que la masa está muy pegajosa utiliza un poco de aceite en tus manos en lugar de añadir más harina. Estos panecillos aguantan muy bien el congelado una vez que se han enfriado por completo. Solo tendrás que darles un toque de calor para que vuelvan a estar como recién hechos.
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