Por qué garbanzos tostados es tan popular
Preparar garbanzos tostados caseros te permite controlar los ingredientes y evitar los productos fritos industriales. Es una opción muy nutritiva gracias a su alto contenido en fibra y proteínas vegetales de buena calidad. Puedes variar las especias cada vez que los hagas para descubrir nuevos sabores según tus gustos personales. Son muy fáciles de transportar y se mantienen en buen estado durante varios días si se guardan bien.
Cómo preparar garbanzos tostados
Secado: Escurre bien los garbanzos y pásalos por agua fría para quitar el líquido de la conserva. Ponlos sobre papel de cocina y sécalos con mucho cuidado para que no tengan nada de humedad superficial. Es fundamental que estén bien secos para que queden muy crujientes al final del proceso.
Aliño: Coloca las legumbres en un bol grande y añade las dos cucharadas de aceite de oliva. Remueve bien para que todos los granos queden bien impregnados de grasa por todas partes. Añade el pimentón, el comino, la sal y la pimienta y vuelve a mezclar todo con una cuchara de forma suave.
Horneado: Precalienta el horno a 200 grados y prepara una bandeja cubierta con papel vegetal. Extiende los garbanzos en una sola capa sin que se amontonen demasiado entre ellos para que se tuesten bien. Hornea durante unos treinta minutos moviendo la bandeja un par de veces para que el calor llegue por igual.
Enfriado: Saca la bandeja del horno cuando veas que están dorados y tengan un aspecto seco. Deja que se enfríen por completo antes de probarlos o guardarlos en un recipiente hermético. Al enfriarse terminarán de coger la textura perfecta y crujiente para comer como picoteo.
Consejos importantes para garbanzos tostados
El secreto para unos garbanzos tostados perfectos es eliminar toda la humedad antes de meterlos al horno. Si tienes tiempo puedes quitarles la piel fina que los recubre aunque no es obligatorio para que queden bien. No añadas demasiadas especias delicadas al principio porque podrían quemarse y dar un sabor algo amargo.
Es mejor usar una temperatura constante y vigilar que no se tuesten demasiado rápido en los últimos minutos. Si quieres que duren más tiempo crujientes guárdalos en un bote de cristal que cierre herméticamente. Puedes probar combinaciones diferentes como curry o ajo en polvo según tus preferencias personales cada vez que repitas la receta.
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coleslaw o
fettuccine alfredo.