Por qué almendras en freidora de aire es una buena opción
Preparar almendras en es mucho más rápido que usar el horno tradicional. El aire caliente circula de forma uniforme y deja cada pieza con una textura muy crujiente. Al hacerlas tú mismo evitas conservantes y grasas innecesarias que suelen tener las versiones de bolsa. Puedes ajustar la cantidad de sal o añadir tus especias favoritas para personalizarlas.
Paso a paso: almendras en freidora de aire
Preparación: Pon las almendras crudas en un bol y añade el aceite de oliva. Remueve bien con una cuchara para que todas las unidades queden ligeramente impregnadas. El aceite ayudará a que la sal se pegue mejor a la piel de las almendras durante el cocinado. No es necesario usar mucha cantidad para obtener un buen resultado.
Sazonado: Esparce la sal sobre las almendras mientras sigues removiendo el contenido del bol. Asegúrate de que el reparto sea uniforme para que no queden trozos demasiado salados. Si prefieres un sabor diferente puedes añadir pimentón o pimienta en este momento. Deja que reposen un minuto antes de introducirlas en la máquina.
Cocción: Introduce las almendras en la cesta de la sin amontonarlas demasiado. Programa la máquina a 180 grados durante unos ocho minutos aproximadamente. Es fundamental abrir el cajón a mitad de tiempo para agitarlas con cuidado. Así conseguirás que el tostado sea igual por todos los lados de la almendra.
Enfriado: Saca las almendras de la cesta y ponlas sobre un plato con papel de cocina. Al principio pueden parecer un poco blandas pero se vuelven crujientes al perder temperatura. Deja que se enfríen por completo antes de guardarlas en un tarro hermético. Disfruta de tu aperitivo casero recién hecho.
Consejos extra para almendras en freidora de aire
Es importante vigilar el tiempo final ya que las almendras en pueden pasar de tostadas a quemadas en cuestión de segundos. Si las almendras son muy pequeñas reduce el tiempo de cocción un par de minutos para evitar que amarguen.
Puedes sustituir el aceite de oliva por un poco de agua si quieres una versión totalmente libre de grasas añadidas. Si buscas un toque dulce añade una pizca de canela y miel en lugar de sal. Asegúrate de que las almendras estén bien secas si las has lavado antes de empezar el proceso. El enfriado es el paso más importante para lograr esa textura quebradiza tan característica de los frutos secos.
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