Por qué almendras garrapiñadas en freidora de aire es una receta favorita
Hacer las almendras garrapiñadas en permite que el azúcar se caramelice de forma uniforme sobre el fruto seco. El aire caliente circula constantemente y ayuda a que la capa dulce quede bien adherida y crujiente. Es un proceso mucho más limpio que usar una olla tradicional porque evitas salpicaduras de caramelo caliente. Además, el control de la temperatura es más preciso y evita que el azúcar se queme demasiado rápido.
Cómo hacer almendras garrapiñadas en freidora de aire
Mezcla inicial: Pon el azúcar, el agua, la canela y la vainilla en un bol mediano. Remueve bien hasta que los ingredientes formen una pasta homogénea y sin grumos. Añade las almendras crudas al bol y mezcla para que todas queden bien cubiertas por el líquido.
Preparación del cesto: Coloca un trozo de papel de horno en el fondo del cesto de la para que el azúcar no se cuele por las rejillas. Vierte la mezcla de las almendras sobre el papel y extiéndelas para que no queden amontonadas. Es importante que haya espacio entre ellas para que el aire circule bien.
Primer cocinado: Programa la freidora a 160 grados durante 10 minutos para iniciar la caramelización. Abre el cesto cada 4 o 5 minutos y remueve las almendras con una espátula de silicona. Esto ayuda a que el azúcar se vaya secando y se pegue correctamente a la piel de la almendra.
Toque final: Sube la temperatura a 180 grados y cocina durante 5 minutos más vigilando constantemente para que no se quemen. Saca las almendras y extiéndelas sobre otro papel de horno limpio separado unas de otras. Deja que se enfríen por completo para que la capa de azúcar se vuelva dura y crujiente.
Consejos para que almendras garrapiñadas en freidora de aire quede aún mejor
Es fundamental usar almendras crudas con su piel natural para que el azúcar se agarre mejor a la superficie. Si notas que las almendras garrapiñadas en se pegan mucho al sacarlas, sepáralas rápidamente con dos tenedores mientras sigan calientes.
No amontones demasiada cantidad en una sola tanda para que el calor llegue a todas por igual. Si prefieres un sabor más intenso, puedes añadir una pizca de sal a la mezcla de azúcar. Una vez frías, guárdalas en un bote de cristal hermético para que no absorban humedad y se mantengan crujientes durante días.
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