Ventajas de preparar gratinado de patata
Este gratinado de patata destaca por su sencillez y por el resultado tan profesional que se obtiene en el horno. Es una forma diferente de comer verduras que suele encantar a los niños por el toque del queso. Puedes personalizarlo añadiendo especias o diferentes tipos de quesos según lo que tengas disponible. Además se puede preparar con antelación y darle un golpe de calor justo antes de servirlo.
Sigue estos pasos para gratinado de patata
Preparar las patatas: Pela las patatas y lávalas con agua fría. Córtalas en rodajas muy finas intentando que todas tengan el mismo grosor para que se cocinen de forma uniforme. Sécalas un poco con un paño limpio o papel de cocina.
Acondicionar la fuente: Corta el diente de ajo por la mitad y frota el interior de una fuente para horno. Unta un poco de mantequilla por toda la superficie para evitar que se pegue. Coloca una primera capa de patatas cubriendo bien el fondo.
Añadir la crema: Mezcla en un bol la nata con la sal, la pimienta y la nuez moscada. Vierte una parte de la mezcla sobre la primera capa de patatas y repite el proceso hasta terminar con todos los ingredientes. Asegúrate de que la última capa quede bien cubierta por el líquido.
Hornear y gratinar: Esparce el queso rallado por encima y mete la fuente en el horno precalentado a 180 grados. Cocina durante unos 45 minutos hasta que las patatas estén tiernas al pincharlas. Sube la temperatura los últimos minutos para que el queso se dore bien.
Los mejores consejos para gratinado de patata
Para que el gratinado de patata quede perfecto es fundamental cortar las rodajas muy finas. Si tienes una mandolina en casa puedes usarla para que todas las piezas sean iguales y se hagan al mismo tiempo. Si ves que el queso se dora demasiado rápido puedes cubrir la fuente con papel de aluminio a mitad de la cocción.
Es recomendable dejar reposar el plato unos cinco minutos fuera del horno antes de cortarlo. Esto ayuda a que la salsa de nata espese un poco y sea más fácil servir las raciones sin que se deshagan. Puedes probar a mezclar distintos tipos de queso como emmental o parmesano para darle un sabor más intenso.
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