Por qué deberías preparar salsa
Hacer esta salsa en casa te permite controlar la calidad de los ingredientes y el nivel de sal. Los sabores naturales de los tomates asados superan con creces a cualquier producto industrial. Es un acompañamiento versátil que combina bien con carnes, pescados o simples nachos. Además, esta preparación se conserva estupendamente en el frigorífico para usarla durante la semana.
Sigue estos 4 pasos para salsa
Preparar: Lava bien los tomates y los chiles con agua fría. Pela la cebolla y los dientes de ajo antes de poner la sartén al fuego con un chorrito de aceite.
Asar: Cocina los tomates, los chiles, la cebolla y el ajo en la sartén caliente. Debes dejar que la piel de las verduras se tueste por todos los lados para dar sabor.
Triturar: Pasa todos los ingredientes asados al vaso de la batidora y añade la sal. Agrega las hojas de cilantro y tritura hasta conseguir la consistencia que prefieras.
Servir: Vierte el contenido en un cuenco y deja que pierda un poco de calor. Sirve la preparación a temperatura ambiente para disfrutar de todos sus matices.
Trucos y consejos para salsa
Para obtener un sabor ahumado más profundo deja que la piel de los tomates se ponga oscura durante el asado. Si prefieres que la salsa no sea demasiado picante, retira las semillas de los chiles antes de triturar los ingredientes. Puedes añadir un poco de zumo de lima al final para aportar un toque cítrico y refrescante. Esta mezcla se mantiene perfecta en un frasco de vidrio bien cerrado dentro de la nevera.
Si notas que la textura queda demasiado densa puedes incorporar una cucharada de agua o caldo de verduras. Es fundamental utilizar tomates que estén bien maduros para que la receta tenga el color y dulzor adecuados. También puedes variar las hierbas frescas usando perejil si no tienes cilantro a mano.
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