Por qué solomillo de ternera a la parrilla es una buena opción
Cocinar solomillo de ternera a la parrilla permite sellar los jugos en el interior de la pieza. El calor intenso crea una capa exterior sabrosa sin necesidad de usar muchos condimentos. Es una opción saludable y elegante que gusta a casi todos los comensales. Al ser un corte magro, resulta ligero y muy fácil de digerir.
Cómo hacer solomillo de ternera a la parrilla
Atemperar la carne: Saca el solomillo de la nevera al menos veinte minutos antes de empezar. Es importante que la carne no esté fría cuando toque la rejilla caliente. Seca la superficie con papel de cocina para que se selle mejor. Unta un poco de aceite de oliva por ambos lados de la pieza.
Preparar la brasa: Enciende la parrilla y espera a que las brasas estén blancas o el gas esté bien caliente. Una temperatura alta es fundamental para conseguir el sellado exterior perfecto. Limpia la rejilla con un cepillo antes de colocar la carne. Asegúrate de que el calor sea uniforme en toda la zona de cocción.
Cocinar la pieza: Coloca la carne sobre la rejilla y deja que se cocine sin moverla durante unos minutos. Gira el solomillo de ternera a la parrilla para que se dore por el otro lado. El tiempo dependerá del punto de cocción que prefieras para tu comida. Evita pinchar la carne para que no pierda sus jugos internos.
Reposo y servicio: Retira la carne del fuego y déjala reposar en una tabla durante cinco minutos. Este paso permite que los jugos se repartan bien por toda la fibra. Esparce la sal gruesa y la pimienta justo antes de cortar la pieza. Sirve los medallones calientes con el romero fresco por encima.
Mis mejores consejos para solomillo de ternera a la parrilla
Para que el solomillo de ternera a la parrilla quede perfecto, utiliza siempre pinzas en lugar de un tenedor. Si pinchas la carne, los jugos saldrán y quedará más seca por dentro. La sal debe añadirse siempre al final de la cocción o justo al servir para evitar que la carne suelte agua. Si te gusta la carne al punto, retira la pieza cuando alcance una temperatura interna de unos cincuenta y cinco grados.
Puedes añadir un toque de sabor extra poniendo unas ramas de hierbas aromáticas sobre las brasas. El humo aportará un aroma delicado que combina muy bien con la ternera. Asegúrate de que la parrilla esté muy limpia para que no se peguen sabores de platos anteriores. Si el solomillo es muy grueso, puedes terminar la cocción en una zona de la parrilla con menos calor directo.
Puedes ver también estas recetas:
sopa de calabaza,
ensalada de pasta con pollo o
ossobuco con risotto.