Por qué deberías probar arroz frito con salmón
Cocinar arroz frito con salmón permite transformar el arroz blanco sobrante en una comida nueva y deliciosa. El salmón se cocina rápidamente y mantiene su jugosidad al mezclarse con los vegetales y la salsa de soja. Es una forma excelente de que los niños coman pescado de manera voluntaria y divertida. Además solo ensucias una sartén lo que facilita mucho la limpieza posterior.
Sigue estos pasos para arroz frito con salmón
Preparación inicial: Corta el salmón en dados medianos y pica finamente la zanahoria junto con las cebolletas. Asegúrate de que el arroz esté bien frío para que los granos se separen fácilmente al saltearlos.
Cocción del pescado: Calienta una cucharada de aceite en la sartén y dora los trozos de salmón a fuego alto durante un par de minutos. Retira el pescado y resérvalo en un plato aparte para que no se pase de cocción.
Salteado de base: Añade el resto del aceite y cocina las verduras hasta que estén tiernas pero firmes. Incorpora el arroz cocido y remueve constantemente para que se caliente y se tueste ligeramente con el calor de la sartén.
Mezcla final: Aparta el arroz a un lado de la sartén y cocina los huevos batidos hasta que cuajen. Mezcla todo con el salmón reservado y la salsa de soja para terminar tu arroz frito con salmón.
Consejos extra para arroz frito con salmón
Para obtener el mejor arroz frito con salmón es imprescindible usar arroz que haya pasado unas horas en la nevera. El frío ayuda a que el grano se deshidrate y no se pegue durante el proceso de fritura.
Si prefieres un sabor más aromático puedes añadir un diente de ajo picado al empezar a saltear las verduras. No muevas el salmón demasiado en la sartén para que los trozos no se rompan y mantengan su forma. Puedes añadir unos guisantes o maíz si quieres aportar más color y diferentes texturas al plato final. La salsa de soja debe añadirse al final para evitar que el arroz se ablande demasiado con el líquido. Si te gusta el picante unas gotas de aceite de sésamo o chile le darán un toque especial muy interesante. Sirve siempre el plato bien caliente para disfrutar del contraste de sabores.
También puedes probar
salmón ahumado en frío,
bizcocho de plátano o
cangrejo relleno.