Por qué deberías preparar salmón glaseado
El salmón glaseado destaca por su textura jugosa y la capa brillante de su superficie. La mezcla de miel y soja combina muy bien con el sabor natural del pescado. Es una opción saludable que gusta a todo el mundo por su suavidad y aroma. Puedes acompañarlo con un poco de arroz blanco o unas verduras al vapor para completar el plato.
Cómo hacer salmón glaseado
Preparar la salsa: Mezcla en un bol pequeño la miel con la salsa de soja y el zumo de limón. Añade el ajo picado muy fino y remueve todo hasta que los ingredientes estén bien integrados.
Sellar el pescado: Calienta una sartén con el aceite de oliva a fuego medio. Cocina los lomos de salmón por el lado de la piel durante unos minutos hasta que esté crujiente y luego dales la vuelta.
Aplicar el glaseado: Vierte la mezcla de miel y soja sobre el pescado en la sartén. Deja que la salsa empiece a burbujear y a reducirse poco a poco mientras bañas el pescado con una cuchara.
Finalizar el plato: Cocina un par de minutos más hasta que la salsa espese y el salmón esté bien hecho por dentro. Sirve el pescado inmediatamente y vierte el resto de la salsa por encima.
Buenos consejos para preparar salmón glaseado
Para que el salmón glaseado quede perfecto es importante no pasarse con el tiempo de cocción. Si los lomos son muy gruesos puedes terminarlos en el horno a temperatura media. La miel tiende a quemarse rápido así que vigila el fuego de la sartén constantemente.
Puedes añadir unas semillas de sésamo al final para darle un toque crujiente. Si prefieres un sabor más intenso ralla un poco de jengibre fresco en la salsa. Asegúrate de que el pescado esté a temperatura ambiente antes de empezar a cocinar. Así conseguirás que el calor penetre de forma uniforme en toda la pieza.
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