Por qué lasaña de espinacas es una buena opción
Cocinar una lasaña de espinacas permite comer verduras de una forma diferente y apetecible. Las espinacas aportan un sabor suave que combina a la perfección con la cremosidad de la salsa. Es una receta que se puede dejar preparada con antelación y hornear justo antes de comer. Además, la lasaña de espinacas es una forma excelente de introducir ingredientes saludables en el menú semanal.
Sigue estos pasos para lasaña de espinacas
Preparar el relleno: Pica la cebolla y los ajos finamente. Rehoga la cebolla en una sartén con un poco de aceite hasta que esté transparente. Añade las espinacas frescas y cocina unos minutos hasta que pierdan el volumen. Escurre bien el exceso de agua para que el relleno quede perfecto.
Hacer la bechamel: Derrite la mantequilla en un cazo a fuego medio. Añade la harina y remueve un minuto para que se tueste un poco. Vierte la leche poco a poco mientras bates con unas varillas para evitar grumos. Condimenta con sal y nuez moscada hasta que la salsa espese.
Montar las capas: Pon un poco de bechamel en el fondo de una fuente para horno. Coloca una capa de placas de pasta y encima reparte una parte de las espinacas. Cubre con más bechamel y un poco de queso. Repite el proceso hasta terminar con una capa de bechamel y abundante queso rallado.
Hornear y gratinar: Precalienta el horno a doscientos grados. Introduce la fuente y hornea durante unos veinte minutos hasta que la pasta esté tierna. Activa el grill los últimos cinco minutos para que el queso se dore bien. Deja reposar la lasaña de espinacas unos minutos antes de cortarla para que las capas se asienten.
Consejos para que lasaña de espinacas quede aún mejor
Para que la lasaña de espinacas quede más sabrosa puedes añadir unos piñones o pasas al relleno de verdura. Es fundamental escurrir muy bien las espinacas después de cocinarlas para evitar que suelten agua en el horno. Si prefieres una versión más ligera puedes usar leche desnatada para la bechamel.
Asegúrate de que la salsa cubra bien los bordes de la pasta para que no se queden duros. Puedes sustituir las placas de pasta tradicionales por láminas de calabacín si quieres reducir los hidratos. Esta lasaña de espinacas se congela estupendamente una vez montada y antes de hornear.
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