Por qué sopa de ortigas es tan popular
Cocinar una sopa de ortigas permite descubrir un ingrediente silvestre muy versátil en la cocina. Su preparación es rápida y sencilla, lo que la convierte en una cena ligera estupenda. Las verduras de base aportan una cremosidad natural sin necesidad de usar lácteos pesados. Es una forma diferente de comer verde de manera económica y casera.
Sigue estos 4 pasos para sopa de ortigas
Limpieza: Usa guantes para lavar bien las hojas de ortigas bajo el grifo y quitar cualquier resto de tierra. Retira los tallos más gruesos y quédate solo con las partes tiernas. Escurre bien las hojas antes de empezar a cocinar. Al cocerlas perderán su capacidad de picar por completo.
Sofrito: Pica la cebolla y corta las patatas en cubos pequeños para que se cocinen rápido. Calienta el aceite en la cacerola y sofríe la cebolla hasta que esté transparente. Añade las patatas y remueve un par de minutos. Echa un poco de sal para ayudar a que la verdura suelte su jugo de forma natural.
Cocción: Vierte el caldo de verduras en la cacerola y espera a que empiece a hervir. Añade las hojas de ortiga limpias y baja el fuego a una intensidad media. Cocina todo junto durante unos veinte minutos o hasta que la patata esté blanda. Comprueba el punto de sal antes de apagar el fuego.
Triturado: Pasa la sopa por la batidora hasta obtener una crema fina y sin trozos. Si prefieres una textura más líquida puedes añadir un poco más de caldo caliente. Sirve la sopa de ortigas inmediatamente en cuencos individuales. Puedes decorar con unas gotas de aceite de oliva por encima.
Consejos útiles para sopa de ortigas
Es fundamental recolectar las ortigas en lugares limpios y alejados de carreteras o zonas contaminadas. Utiliza siempre guantes hasta que las hojas estén cocinadas para evitar irritaciones en la piel. Si quieres una sopa de ortigas más saciante puedes añadir un poco de puerro al sofrito inicial junto con la cebolla.
La patata es el ingrediente que da cuerpo a la mezcla, así que elige una variedad que sea buena para cocer. Si la sopa te queda muy espesa después de triturar, añade un chorrito de agua o caldo hasta que esté a tu gusto. Esta receta se puede conservar en la nevera un par de días sin problemas en un recipiente bien cerrado.
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