Buenas razones para preparar pulled pork a la parrilla
Hacer pulled pork a la parrilla permite que la carne absorba todos los matices de la leña o el carbón de forma natural. Es un plato ideal para alimentar a muchos invitados sin complicaciones de última hora en la cocina. La textura queda tan suave que se deshace con solo usar un tenedor sin esfuerzo. Además puedes personalizar el nivel de picante o dulzor ajustando los ingredientes del adobo seco a tu gusto.
Cómo hacer pulled pork a la parrilla
Adobo: Mezcla el azúcar moreno con todas las especias secas en un cuenco pequeño hasta que no queden grumos. Frota bien toda la superficie de la carne con esta mezcla para que quede bien cubierta por todos los lados. Deja que la carne repose unos minutos a temperatura ambiente mientras preparas el fuego de la parrilla.
Cocción: Coloca la pieza de carne en la parrilla a fuego indirecto con una temperatura baja y constante durante varias horas. Cierra la tapa y evita abrirla para no perder el calor acumulado en el interior. Rocía la carne con el zumo de manzana cada hora usando un pulverizador para mantener la humedad interna.
Envoltura: Cuando la carne alcance una temperatura interna adecuada envuélvela con cuidado en papel de aluminio doble para retener los jugos. Vuelve a colocarla en la parrilla hasta que esté completamente tierna y se rompa con facilidad al tacto. Este paso ayuda a que las fibras se ablanden sin que la superficie se queme demasiado.
Finalizado: Retira la carne del fuego y deja que repose fuera de la parrilla antes de abrir el papel de aluminio. Usa dos tenedores grandes para desmenuzar todo el pulled pork a la parrilla en tiras finas y uniformes. Mezcla los trozos con la salsa barbacoa y sirve la carne caliente en panecillos o directamente en un plato.
Consejos útiles para pulled pork a la parrilla
Es fundamental elegir una pieza de carne que tenga algo de grasa para que el pulled pork a la parrilla no quede seco tras tantas horas. Si usas carbón puedes añadir algunas astillas de madera de frutal previamente mojadas para potenciar el aroma ahumado. No abras la tapa de la parrilla con demasiada frecuencia porque cada vez que lo haces el tiempo de cocción se alarga considerablemente.
Si ves que la carne se dora demasiado rápido por fuera puedes cubrirla con papel de aluminio antes de lo previsto en la receta. La paciencia es la clave principal para que las fibras del cerdo se rompan y queden melosas al comer. Deja reposar la pieza entera al menos veinte minutos después de sacarla del fuego para que los jugos se redistribuyan y sea más fácil de desmenuzar.
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filete ruso de ternera clásico,
panecillos de cinco cereales o
bacalao curado.