Por qué arroz con leche clásico es una buena opción
El arroz con leche clásico es una elaboración económica que gusta a personas de todas las edades. Al cocinarlo en casa controlamos totalmente la calidad de la leche y la cantidad de azúcar utilizada. La cocción lenta permite que los aromas de la canela y el limón se integren perfectamente en el grano. Es un plato que se puede disfrutar tanto templado como muy frío según la época del año.
Guía para preparar arroz con leche clásico
Infusionar: Pon la leche en un cazo junto con la rama de canela y la cáscara de limón a fuego medio. Calienta la mezcla hasta que empiece a hervir suavemente para que los aromas se suelten bien. Es importante que la cáscara de limón no tenga la parte blanca para evitar amargor. Remueve de vez en cuando para que la leche no se pegue al fondo.
Cocinar: Añade el arroz al cazo y baja el fuego a una potencia mínima para que se cocine muy despacio. Remueve con la cuchara de madera con frecuencia para que el arroz suelte su almidón de forma progresiva. Este paso es fundamental para conseguir que la mezcla espese de manera natural y quede muy cremosa. Mantén la cocción durante unos treinta o cuarenta minutos aproximadamente.
Endulzar: Incorpora el azúcar cuando el grano de arroz esté tierno y la textura sea melosa. Cocina el conjunto durante cinco minutos más sin dejar de remover para que el azúcar se disuelva por completo. Al añadir el azúcar al final evitamos que el arroz se quede duro durante la parte principal de la cocción. Retira la rama de canela y las cortezas de limón antes de apagar el fuego.
Reposar: Vierte el postre en los cuencos individuales y deja que pierda calor a temperatura ambiente. Espolvorea un poco de canela en polvo por encima para decorar y dar un aroma extra. Introduce los recipientes en el frigorífico si prefieres consumirlo frío más tarde. Este arroz con leche clásico se mantiene en perfectas condiciones durante varios días si se guarda bien tapado.
Los mejores consejos para arroz con leche clásico
Utiliza siempre un arroz de grano redondo ya que es el que mejor absorbe los líquidos y aporta la cremosidad necesaria. Si prefieres un resultado más ligero puedes añadir un poco más de leche al final del proceso. No dejes de remover el contenido del cazo especialmente durante los últimos minutos de cocción para evitar quemados. La leche entera es preferible a la desnatada porque la grasa ayuda a que la textura final sea mucho más rica y untuosa. Puedes lavar el arroz previamente si quieres quitar el exceso de impurezas aunque no es estrictamente necesario. Si el arroz con leche clásico se espesa demasiado al enfriar añade un chorrito de leche fría y mezcla con suavidad antes de comer.
Puedes ver también estas recetas:
lomo de ternera a la sartén,
pollo al curry o
tortilla francesa con queso.