Por qué deberías preparar ensalada de invierno
Preparar una ensalada de invierno te permite disfrutar de alimentos frescos cuando las temperaturas bajan. Los ingredientes como la granada o el boniato aportan color y mucha energía a tu mesa. Es una forma sencilla de comer sano sin pasar mucho tiempo en la cocina. Esta ensalada se adapta muy bien a cualquier cena familiar o comida especial.
Cómo preparar ensalada de invierno
Asar el boniato: Pela los boniatos y córtalos en dados pequeños para que se cocinen rápido. Pon los trozos en una bandeja de horno con un poco de aceite y sal. Hornea a doscientos grados hasta que estén tiernos y ligeramente dorados. Deja que se templen un poco antes de montar el plato.
Preparar la base: Lava bien la col rizada y quita los tallos más duros que son difíciles de masticar. Trocea las hojas con las manos y ponlas en un bol grande. Añade unas gotas de aceite y masajea las hojas durante un par de minutos para que se ablanden. Esto hará que la textura sea mucho más agradable al comer.
Añadir los ingredientes: Corta la granada por la mitad y extrae todas las semillas con cuidado de no mancharte. Añade los granos de la fruta al bol con la col rizada ya preparada. Incorpora también las nueces troceadas y el queso de cabra desmenuzado con los dedos. Por último agrega el boniato asado que ya estará templado.
Aliñar y servir: Mezcla en un bote pequeño el aceite de oliva con el vinagre, la sal y la pimienta. Agita bien el recipiente hasta que los ingredientes estén bien integrados y emulsionados. Vierte el aliño sobre la mezcla y remueve con cuidado para no romper el queso. Sirve inmediatamente para que los sabores estén en su punto óptimo.
Buenos consejos para ensalada de invierno
Para que tu ensalada de invierno tenga un sabor más intenso puedes tostar ligeramente las nueces en una sartén sin aceite. Esto realza su aroma y les da un toque mucho más crujiente. Si no te gusta la col rizada puedes sustituirla por espinacas frescas o canónigos.
Es importante que el boniato no esté demasiado caliente al mezclarlo para no marchitar las hojas verdes. Puedes añadir un toque de miel al aliño si prefieres un contraste más dulce con el queso. Si preparas la base con antelación guarda el aliño por separado hasta el momento de consumir. Así evitarás que la ensalada de invierno pierda su frescura y textura original.
Encuentra más ideas aquí:
sopa de setas,
sopa de tomate cremosa o
sopa de tupinambo.