Buenas razones para preparar pan de pita en freidora de aire
El pan de pita en se infla de forma espectacular gracias a la circulación de aire caliente. Es mucho más rápido que usar un horno convencional y no calienta toda la cocina. La textura queda suave por dentro y ligeramente dorada por fuera. Al ser una receta sencilla, puedes hacerla cualquier día de la semana para una cena especial.
Cómo cocinar pan de pita en freidora de aire
Mezcla inicial: En un bol grande combina la harina con la levadura y el azúcar. Añade el agua templada y el aceite de oliva poco a poco mientras mezclas con una cuchara. Agrega la sal al final para no afectar la levadura. Amasa sobre una superficie limpia hasta que la masa esté elástica y no se pegue.
Reposo: Forma una bola con la masa y colócala de nuevo en el bol aceitado. Cubre con un paño limpio y deja reposar en un lugar cálido durante una hora. Este tiempo es necesario para que el pan de pita en doble su tamaño. Una masa bien fermentada garantiza que el pan se infle correctamente después.
Formado: Divide la masa en cuatro porciones iguales y forma bolas pequeñas. Estira cada bola con un rodillo hasta obtener círculos de medio centímetro de grosor. Deja que las piezas estiradas reposen otros diez minutos antes de cocinarlas. Es importante no dejarlas demasiado finas para que puedan abrirse por el centro.
Cocción: Precalienta la máquina y coloca un círculo de masa sobre papel de horno. Cocina cada pan de pita en a doscientos grados durante unos tres minutos por cada lado. Verás cómo se hincha y toma un color ligeramente tostado. Retira con cuidado y mantén los panes tapados con un paño para que sigan tiernos.
Consejos para que pan de pita en freidora de aire quede aún mejor
Para que el pan de pita en se infle bien es fundamental que la temperatura sea alta desde el principio. No amontones los panes dentro de la cesta porque necesitan espacio para que el aire circule a su alrededor. Si prefieres un pan más aromático puedes añadir especias secas como orégano o tomillo a la harina.
Es recomendable usar agua templada y no caliente para no matar la levadura durante el proceso. Si notas que la masa está muy pegajosa añade una cucharada extra de harina con cuidado. Una vez cocinados puedes guardarlos en una bolsa de tela para que conserven su humedad natural. Estos panes se pueden congelar perfectamente una vez que se hayan enfriado por completo.
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