Qué tiene de bueno sopa de pimiento asado
La sopa de pimiento asado destaca por su textura cremosa y su aroma ahumado tan característico. Es una forma excelente de consumir hortalizas de temporada de una manera diferente y muy sabrosa. Al asar los ingredientes primero conseguimos un sabor mucho más intenso que en una cocción tradicional. Además es una receta saludable que aporta muchas vitaminas y apenas tiene grasas saturadas.
Paso a paso: sopa de pimiento asado
Asar pimientos: Lava los pimientos y colócalos en una bandeja con un poco de aceite. Hornéalos a 200 grados hasta que la piel se dore y aparezcan manchas oscuras. Deja que se enfríen tapados para pelarlos con facilidad. Retira las semillas y corta la carne en trozos medianos.
Sofreír base: Pica la cebolla y los ajos finamente. Calienta un poco de aceite en una olla y cocina estos ingredientes hasta que estén tiernos. No dejes que se doren demasiado para no amargar el resultado final. Añade los trozos de pimiento asado y mezcla bien.
Cocer sopa: Vierte el caldo de verduras caliente sobre los ingredientes en la olla. Deja que la sopa de pimiento asado hierva a fuego suave durante unos quince minutos. Esto permitirá que todos los sabores se integren correctamente antes de triturar. Salpimenta al gusto durante este proceso de cocción.
Triturar y servir: Utiliza una batidora de mano para triturar todo hasta obtener una textura muy fina. Añade la nata y mezcla de nuevo para darle un toque extra de cremosidad. Sirve la sopa caliente en boles individuales con un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
Trucos y consejos para sopa de pimiento asado
Para que la sopa de pimiento asado sea más digestiva asegúrate de quitar bien todas las pieles y semillas de la verdura. Si prefieres una textura más fina puedes pasar la crema por un colador chino después de batirla. Puedes sustituir la nata por leche de coco si buscas una versión totalmente vegetal y exótica.
Si quieres ahorrar tiempo puedes usar pimientos que ya vengan asados en bote de cristal de buena calidad. Añadir una patata pequeña al sofrito ayudará a que la sopa tenga más cuerpo sin necesidad de usar lácteos. Sirve con unos picatostes de pan frito para añadir un toque crujiente muy agradable.
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