Por qué deberías probar torrijas
Cocinar Torrijas es una forma excelente de disfrutar de un dulce casero sin complicaciones. Al usar pan del día anterior evitamos el desperdicio de comida de manera muy sabrosa. La textura cremosa por dentro y el toque frito por fuera gustan a niños y adultos por igual. Es una receta que trae recuerdos familiares y se prepara en muy poco tiempo.
Cómo cocinar torrijas
Infundir la leche: Calienta la leche con el azúcar, la canela y la piel de limón en un cazo. Cuando empiece a hervir, retira el recipiente del fuego y deja que la mezcla repose unos minutos.
Empapar el pan: Corta el pan en rebanadas gruesas y colócalas en una fuente honda. Vierte la leche colada sobre el pan para que estas Torrijas queden bien jugosas y absorban todo el líquido.
Rebozar: Bate los huevos en un plato hondo y prepara otra bandeja con papel de cocina a un lado. Pasa cada rebanada de pan húmeda por el huevo batido con mucho cuidado para no romperlas.
Freír: Calienta el aceite en una sartén amplia y fríe el pan hasta que esté bien dorado por ambas caras. Saca las piezas y espolvorea un poco de canela o azúcar extra antes de servir.
Trucos y consejos para torrijas
Para conseguir un resultado perfecto es fundamental elegir un pan con mucha miga y corteza fina. Si usas pan del día anterior las Torrijas aguantarán mucho mejor el remojo prolongado en la leche. No calientes demasiado el aceite para que no se quemen por fuera y se mantengan tiernas por dentro. Puedes añadir un poco de miel por encima si te gusta un sabor más intenso y meloso.
Es recomendable dejar que la leche infusione bien con la canela para ganar mucho más sabor. Una vez fritas, pásalas por papel absorbente para quitar el exceso de grasa antes de pasarlas por el azúcar. Si prefieres un toque cítrico más fuerte, añade también piel de naranja a la leche caliente.
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